A un expositor no le puede pasar esto


Las invitaciones de cortesía suelen ser un riesgo para un expositor, pues no obstante de que no se le invita formalmente a dar una conferencia o un discurso, se le puede hacer una pregunta aislada o pedir una opinión estando frente al público, y puede quedar mal. 

Es por esto que aún cuando no haya una invitación explícita para hablar sobre un tema, el orador debe ir preparado por si se ofrece hacer alguna intervención. El extremo de este peligro se presenta cuando el expositor no tiene una preparación sólida o por lo menos una cultura general que le permita responder lo más básico.

En el siguiente video vemos a Angela Merkel, canciller alemana, visitando una escuela en donde se está dando una clase de geografía. La maestra le pide que señale en el mapa su ciudad natal, y la canciller no tiene idea de por dónde puede estar dicha ciudad.